No hay que ser un lince para darse cuenta que seguimos siendo engañadas. La mayoría habrá pensado en las pobres mujeres en países subdesarrollados, claro, es verdad, estamos a años luz de ellas, estas siguen en la Edad Media. Paridoras eternas, esclavas del sexo en su casa y subyugadas al hombre que por muy bueno que les toque , siempre tendrá encima el infame peso de una sociedad que aplastante que las reduce a lo más insignificante. Allí no se habla de violencia de género, no existe el concepto.
Siendo así, algo hemos conseguido en nuestras sociedades "supermodernas" en nuestras hiperconectadas masas de ciudadanos. Sí , pero hemos sido engañadas, seguimos siendo esclavas silenciosas, avergonzadas por dentro y por fuera. Por un lado porque no todas tienen la libertad económica para salir pitando y dejar atrás al mindundi que le ha tocado en prenda o bien porque no tiene la sangre fría de dejar a sus hijos bajo la sombra de un monstruo, porque mucho denuncia, denuncia, desde los despachos brillantes y seguros tras el amparo de la ley, nuestra ley, sí, pero la noche llega... ¿y las otras? calladas, avergonzadas, bien situadas, con los ojos vendados, aguantando maltratos sutiles...
